él árbol

 Dé nuevo en este recinto de pared blancas, dónde siempre está  lleno dé gente, con sus problemas de salud.

gentes de todas las edades y razas.

algunos con la mirada triste ,

corren leyendas de este ambulatorio dé los Ángeles.

historias qué algunos dicen ser ciertas, pero que nadie ha podido saber si lo son.

yo no se, si es verdad ; pero a mi me da miedo este lugar y me ponen nervioso, del que deseo escapar.

No se si causa  del árbol gigantesco qué se ve desde la ventana de la consulta.

que está en el patio del ambulatorio, del que dicen los médicos qué les da vida.

pero no creó que sea lo mismo para los pacientes.

No se, si es mi imaginación; pero cuando  salen los pacientes, se les ve como si le hubieran caído los años.

Pero como he dicho antes puede ser  fruto de mi imaginación.

O simplemente les hubieran dado una mala noticia, pero a todos.

No se que pensar.

Pero lo que más me extraña es donde están la pareja de ancianos, pero la gente es rara.

Solo desean entrar, cómo yo lo quiero entrar y salir más rápido.

No se porque tengo ese mal presentimientos y no me gusta..

por fin la chica casi una adolescente su mirada esta fría ,como si no fuera la misma, su cabello negro, tiene mechas blancas, puede que las tuviera antes, y no me hubiera dado cuenta.

Todo puede ser.

Pero estoy tan nerviosa y solo deseo escapar.

En eso aparece la doctora que parecía más joven, puede ser hija de la doctora Ramos.

Una vez me comento que se iba a jubilar, y que su hija ocupara su puesto..

me levanto y entro destras de ella, se sentó y empezó a manejar el ordenador, su voz era tan parecida, como su rostro.

Si no fuera porque la mujer que tengo delante, debería rondar los 30,diría que es la misma doctora, que me tratando desde que era un cria.

Esta me miro veo que estas muy nerviosa ¿Porque? Las dos somos mujeres.

Lo se conteste-yo

es el árbol, que me da miedo.

¡ miedo!  dijo ,-La doctora.

Si le conteste-yo

tengo la sensación de ser observada .

La doctora se echo a reír, pero solo es un árbol, te lo mostrare y abriendo la puerta ve sal y lo veras.

Es un árbol que a nosotros nos da la vida,

fui hasta la puerta de cristal lo mire es solo un árbol.

Y salí a la terraza ,en ese momento entro una enfermera y yo solo lo miraba, solo es un árbol viejo.

Debía tener más de millón de años y fue cuando me fije en algo, era un zapato ¿De quien puede ser?

Iba a cogerlo cuando oí un crujido y al mirar la parte alta de el árbol hay una pierna dentro de lo que podías

ser una boca con afilados dientes ,asustada corrí hacia la puerta, la cerraron y grite abran por favor.

¿Por qué ? Le grite

me va a devorar esa cosa

bueno abrevio-esta

debo limpiar lo que no sirve en la sociedad.

No la entiendo dijo-ella

esta me miro , sus ojos azules, ahora eran verdes, y su boca tenia unos dientes puntiagudas.

¿Quién eres? Le pregunto

esta sin inmutarse, soy lo que se dice un híbrido del planeta viviente.

Y como en el pasado hicimos un trato con los humanos, podéis vivir sanos, a cambio de los que os sobra.

Personas que se ha de cuidar, y no dan ningún beneficio a la sociedad.

Yo soy joven le grite

si contesto-esta.

Pero has descubierto de la verdad, y no queremos que sepa.

¡ a no saltes! Hay muchos arboles y son hijos del árbol madre, te devoraran igual.

Ahora te dejo, tengo pacientes a los que cuidar.

Furiosa golpee el cristal y la doctora bajo la persiana.

Entendí muchas cosas, porqué cuando murió mi padre, no vimos su cuerpo.

La desaparición de los abuelos, porque la chica se le veía más vieja, le quitaba su energía.

Fue cuando oí un rugido y una rama muy largo como un látigo, me rozo la espalda,sentí mucho dolor, pero no estaba dispuesta acabar en el estomago del monstruo.

Corrí como nunca lo había echo, escapando de las ramas que querían atraparla.

Fui hacia la barandilla, no era muy alto, tenia que ser un salto precisa sin acercarme a los arboles.

De un salto me agarre a la bandera, otro giro y alcance un balcón.

Oía los rugidos de los arboles, pero tenia estar lejos de ellos.

Y no iba a ser fácil, cada salto que daba, me acercaba al suelo.

Otro balcón y por fin el suelo, la tierra se estremecía, pero debía correr, alejarme de los arboles.

Después que podría hacer avisar, pero le haría caso.

No, la encerrarían en un centro psiquiátrico.

Pero debía hacerlo, la gente supiera como acababan los mayores.


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