No
sé cómo es el mundo, porque siempre estado encerrada en estas
cuatro paredes ,pero no soy la única hay más como yo.
Solos
los que poseen en su cuerpo el virus de la enfermedad, aunque no hay
síntomas ,no quiere decir que un día no vaya a salir.
Así
que no creo que nunca nos dejen libre .
siempre seremos
prisioneros.
Pero en cuanto empiece los síntomas.
Solo
que en algunos ya han empezado y cuando esto sucede desaparece.
Y
eso me da miedo porque yo empiezo a notar mi corazón palpita más
despacio.
Mi sangre apenas se ven en mis venas y mi piel
sonrosada empieza tornarse gris , .y lo peor de todo es que siento un
hambre feroz.
Los que me traen los alimentos en sus miradas
veo miedo, lo mismo ocurre con el que quiere pincharme ,sus manos
tiemblan y les cuesta hacerlo.
Pero eso no me importa.
Solo
siento hambre deseo de comer carne.
Miró sus cuellos y
siento deseos de saltar sobre ellos ,pero hasta ahora he podido
resistir esos deseos ,aunque no sé hasta cuándo.
De nuevo
vuelven para pincharme, pero esta vez me han sujetado a la cama saben
que falta muy poco para que deje de ser humana y sea lo que ellos
temen.
Porque cada día empezamos a ser su enemigo.
Sus
manos tiemblan les cuesta encontrar mis venas, cuando lo consiguen
brota la sangre negra ácida quema, oigo sus gritos de dolor y una
furia inunda mi cuerpo la que me da fuerza para romper las cadenas y
caer sobre sus cuellos.
Mis manos de largas uñas afiladas
alcanza su cuerpo sangre, cuerpos partidos, sacio mi hambre
rompo
la puerta ,por el pasillo oigo gritar a las enfermeras .
y
de las habitaciones salen seres como yo demonios de la noche
hambrientos caen sobre sus presas ,sus rostros llenos de horror son
masacrados no se salva ninguno todo han muerto.
Al salir el
exterior, de mí ya no queda nada humano, soy el monstruo de sus
pesadillas y este mundo que me encerró reinara la muerte
