
Caty
era una mujer de unos ochenta años que vivía en un barrio
obrero.
Allí se le conocía por la abuelita de los
dulces.
Siempre hacia pasteles para todos que se lo pidieran.
grandes y pequeños a todos se los daba
pero bajo aquella mirada dulce se ocultaba un secreto que nadie sabia y sin embargo para ella. era lo que
mas le gustaba,
desde niña le había fascinado los venenos, seria porque su padre los usaba para exterminar las ratas.
y ella aprendió a diferenciar los venenos, los mas fuertes y mortíferos.
algo que a su padre no le gusto, quizás se dio cuenta lo perturbada que estaba su hija.
sin embargo su madre veía un futuro mejor para su hija, que ser una simple ama de casa.
y le alentó que estudiara.
durante mucho tiempo su padre se lo impidió, pero cuando cumplió 16 años, paso algo inesperado su padre murió.
el que nunca había estado enfermo, de la noche a la mañana murió.
los médicos solo pudieron decir ,el era muy descuidado con los venenos que tocaba, el simple echo de no lavarse las manos. se enveneno el mismo.
su madre quedo sola con la granja pero no paso mucho tiempo de luto.
se caso a los seis meses con un banquero que le pago la carrera de química.
y en ese terreno fue la mejor, y conseguíos buenos trabajos.
lo único que le fallo ,fueron sus tres maridos, que se fijaban en su secretaria y querían el divorcio. algo que nunca acepto.
el matrimonio era hasta la muerte, y ninguno quiso seguir ese rumbo.
el segundo le engaño con su mejor amiga los dos murieron juntos.
y el tercero quiso robarle todo su dinero.
y obtuvo lo que merecía.
hoy a sus ochenta años jubilada y ocupando su tiempo haciendo dulces.
dulces que le servían para quitarse la gente que le molestaba
quien iba sospechar de una abuelita tan dulce como ella. nadie.
en eso se encontró con una mujer de un poco más de ochenta años que le saludo ¡Hola Caty como estas!
ella le sonrió con los achaques de mi edad mis ojos ya ven poco. y tengo artrosis.
bueno como todas comento-la otra, has oído que mi yerno a muerto.
pues no lo sabia Ana ,dijo- Caty
que tenia.
la otra seria, estaba muy sano se fue a duchar y cayó muerto, el medico me dijo que algo que comió le sentó mal. sabes tu si fue alguna parte, el trabajaba cerca de tu casa ,y lo veías siempre.
no contesto- Caty.
yo salgo poco, si no te importa me voy a casa, me duele un poco las rodillas.
claro abrevio-Ana.
yo voy a buscar a mis nietos.
cuando estaba cerca de su casa se paro ,algo tendría que hacer, Ana sospechaba algo. pero dulces no podría darle,: pero sabia lo que le gustaba, sonrió.
FIN
(la abuelita entre rejas)
la noticia corrió como la pólvora la detención de la abuelita de los dulces.
nadie podía creer que hubiera envenenado a su mejor amiga Ana.
una amiga de su infancia.
aunque había algunos los que en cierta forma no la querían ni en pintura.
habían hablado con la policía.
el policía encargado de la investigación, y el que sospecho de ella.
ni el mismo se lo podía creer.
aunque todo la acusaba, el diario de como preparaba los venenos.
y habían encontrado la pista de el segundo marido de Caty.
y que ahora estaban mirando el lago en busca de el coche de la víctima.
el había intentado encontrar algo que la exculpara, pero todo era inútil. bajo a las celdas allí estaba Caty con su cesto de lana ya había echo bufandas para los policías, para que no pasasen fríos.
viéndola tan pálida y dulce era imposible que hubiera matado gente..
Esta levantó la vista estas pensando como hacer para encontrar algo que pruebe mi inocencia.
Pero te diré todo lo que hice, sé lo merecían, Ana era una entrometida .debía pararle los pies.
Y no me arrepiento.
Se que lo que te diga desmontara todo lo que pensabas.
Siempre me he quitado encima a todos los que me molestaban .al dentista porque se estaba metiéndose y le decía a los padres que eran malos mis dulces. Y yo lo hacía con miel.
A Irina la camarera del bar sospechaba que su madre la envene.
.por favor le dije-yo diga nada más.
Ella me sonrió crees que me van a meter en la cárcel, tengo 80 años soy una anciana.
Que pronto morirá. así que lo único que me pasará me meterán en un manicomio.
En cierta forma tenía razón. Y pase toda la tarde escuchando lo que había echo.
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